Navas de Jorquera (Albacete) y Turleque (Toledo)

Yo me quedo aquí

Temporada 6 . Navas de Jorquera (Albacete) y Turleque (Toledo)

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Yo me quedo aquí

Temporada 6

Navas de Jorquera (Albacete) y Turleque (Toledo)

47mins

En Navas de Jorquera (Albacete), con 533 habitantes, conoceremos a Bianca. Esta joven rumana llegó a España con solo 18 años por amor. Vino para un mes, pero decidió quedarse y empezar de cero en el pueblo, donde ella y su marido, también rumano, encontraron la tranquilidad y la vida que siempre habían querido. Trabaja en la fábrica de champiñón que da empleo a buena parte de la comarca. Allí manipula, corta y lamina el producto que se cultiva y procesa para su exportación. Su hija Karina (11), nacida en Albacete, está plenamente integrada: bailas jotas manchegas y toca el clarinete. Además, en su tiempo libre, Bianca disfruta junto a su marido y su hija de la colombofilia, compitiendo con sus palomas mensajeras en campeonatos. En Navas también conoceremos a otros vecinos que han apostado por el pueblo, como Ernesto, quien tras vivir en Cartagena trabajando en la construcción de submarinos, dejó el estrés de la ciudad para fundar el único templo odinista de España, un espacio que rinde culto a dioses nórdicos como Thor. En Turleque (Toledo, con 702 habitantes) vive Jesús, un joven que siempre tuvo claro que su futuro estaba en su pueblo. Tras estudiar ADE en Madrid, regresó para trabajar en un emprendimiento rural que está causando furor entre los agricultores: la primera “lonja digital” en tiempo real para cereales y otros productos del campo. Comenzó como comercial y hoy asesora a agricultores sobre el terreno: analiza cosechas, instala la aplicación y media para lograr contratos justos. “El campo trabaja para alimentar a la ciudad; sin sector primario, la ciudad se muere”, afirma. El proyecto se expande a nivel nacional y ya ha sido reconocido en los Rural Startup Awards 2024. Además, disfrutaremos de la gastronomía y las tradiciones de este bonito pueblo toledano, así como de su entorno natural, con el embalse de Finisterre como uno de sus grandes atractivos.

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Valdeolivas (Cuenca) y Letur (Albacete)

Yo me quedo aquí viaja a Valdeolivas (Cuenca) y Letur (Albacete). En Valdeolivas (202 habitantes) conoceremos a Ana. Natural de Albendea, el pueblo vecino, dejó su tierra siendo muy joven para formarse como trabajadora social en Madrid, donde trabajó en un Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Género. Allí coincidió con Roberto, natural de Valdeolivas, que en ese momento triunfaba en el fútbol profesional. Ambos acabaron enamorándose y cumpliendo su sueño de regresar a sus raíces. Hace casi cinco años se hicieron cargo de un rebaño de ovejas en Valdeolivas y, desde entonces, trabajan como jóvenes ganaderos, apostando por el mantenimiento de un oficio tradicional y la conservación de una raza única, la oveja Alcarreña. Actualmente, la pareja vive una etapa ilusionante, ya que Ana se encuentra embarazada de siete meses y ambos desean criar a su futuro hijo en un entorno rural y en contacto con la naturaleza. En Letur (922 habitantes) conoceremos a Benoit, nacido en Straimont, un pequeño pueblo de las Ardenas belgas. Desde muy joven quiso ser artista y recorrió el mundo en busca de inspiración hasta que, de manera casual, llegó como mochilero a esta localidad, donde decidió quedarse hace casi 40 años. Hoy tiene aquí su taller, en el que trabaja la madera, la escultura y la pintura en acuarela, además de crear al aire libre. Su obra, profundamente emocional, le ha convertido en un artista muy reconocido en la zona y ha participado en proyectos como la restauración de las puertas de madera del casco histórico. En este bonito pueblo, de patrimonio único, también visitaremos su iglesia, que acaba de estrenar órgano, y conoceremos a personas como Virginia, que ha apostado por emprender con una casa de comidas cargada de actividades culturales.

Calalberche (Toledo) y Olmeda de la Cuesta (Cuenca)

En Calalberche (1205 habitantes) vive Claudia, una madrileña que desde hace dos años vive en la pedanía de Calalberche, en Santa Cruz de Retamar (Toledo). Aunque sus abuelos ya tenían casa en el pueblo, fue cuando su madre se mudó que Claudia descubrió la vida rural. Apasionada por los animales desde pequeña, estudió un curso de cuidador de animales de zoológico y realizó prácticas en el safari de Madrid. Aunque trabajó como camarera y administrativa, su verdadera pasión son los caballos, disciplina que practica desde los tres años con su madre, auxiliar veterinaria. En Calalberche, Claudia participa en la equitación medieval, una disciplina poco conocida que combina montar a caballo con arquería y otras pruebas históricas. Enseña a alumnos de todas las edades y participa en torneos y espectáculos medievales. Además, en la finca familiar colabora en proyectos de cuidado animal, como el de las “yeguas bombero". En Olmeda de la Cuesta (16 habitantes) conoceremos a Lucía, de 24 años, que ha conseguido el sueño que perseguía desde niña, vivir en un pueblo y además emprender. Natural de Cuenca capital, mantiene un fuerte vínculo con Canalejas del Arroyo, el pueblo de sus abuelos. En cuanto tuvo la oportunidad, dejó la ciudad para instalarse en Olmeda de la Cuesta, una localidad conquense de apenas 16 habitantes. Allí ayuda a su madre en el único bar del pueblo, convirtiéndolo en un punto de encuentro esencial para los vecinos. Además, gestiona un coto de caza familiar, demostrando su compromiso con el entorno y sus tradiciones. Pero Lucía también mira al futuro y ha emprendido un innovador proyecto de digitalización de negocios rurales. Trabaja codo a codo con ganaderos, agricultores y artesanos, ayudándoles a crecer en redes sociales. Su labor incluye la creación de contenidos y la gestión digital para dar visibilidad al mundo rural.

Villapalacios (Albacete) y San Bartolomé de las Abiertas (Toledo)

Yo me quedo aquí viaja en esta ocasión a Villapalacios (Albacete) y San Bartolomé de las Abiertas (Toledo) En Villapalacios (539 habitantes) conoceremos a Dani. Nuestro protagonista nació en Mallorca, pero su corazón siempre estuvo en Villapalacios, el pueblo de su padre, donde pasaba las vacaciones de pequeño. Tras estudiar en Granada y trabajar en hostelería en Ibiza y Birmingham, decidió irse al municipio por amor, para vivir junto a su pareja. Con un curso de guía turístico, Dani se ha dedicado a organizar rutas que muestran el rico patrimonio monumental y natural de Villapalacios. Además, es presidente de la Asociación Juvenil, impulsando actividades para dinamizar la vida del pueblo y acercar a los jóvenes a sus tradiciones. Entre ellas, está aprendiendo el repique manual de las campanas, una práctica ancestral que realiza su maestro, un campanero nonagenario, y de la que Dani se convertirá en heredero. Por otro lado, conoceremos a Alborada, una entrañable vecina del pueblo, y las maravillas que crea con sus manos. En San Bartolomé de las Abiertas (637 habitantes) conoceremos a Laura, una joven de 21 años que ha decidido apostar por el medio rural y construir su futuro como agricultora en San Bartolomé. Madrileña de origen, creció en Fuenlabrada, pero desde pequeña heredó de sus abuelos la pasión por el campo. Tras terminar el instituto y con dudas sobre su futuro, encontró en la agricultura su verdadera vocación, continuando así el legado familiar. Su padre le cedió la finca familiar, donde ahora gestiona cultivos de pistachos y almendros con una visión innovadora. Además, ha dado un paso más y vende directamente al consumidor final sus productos ya elaborados. Aunque echa de menos a su familia y amigos, tiene claro que no cambiaría su vida en el campo por la ciudad. En San Bartolomé de las Abiertas ha encontrado su sitio.

Navas de Jorquera (Albacete) y Turleque (Toledo)

En Navas de Jorquera (Albacete), con 533 habitantes, conoceremos a Bianca. Esta joven rumana llegó a España con solo 18 años por amor. Vino para un mes, pero decidió quedarse y empezar de cero en el pueblo, donde ella y su marido, también rumano, encontraron la tranquilidad y la vida que siempre habían querido. Trabaja en la fábrica de champiñón que da empleo a buena parte de la comarca. Allí manipula, corta y lamina el producto que se cultiva y procesa para su exportación. Su hija Karina (11), nacida en Albacete, está plenamente integrada: bailas jotas manchegas y toca el clarinete. Además, en su tiempo libre, Bianca disfruta junto a su marido y su hija de la colombofilia, compitiendo con sus palomas mensajeras en campeonatos. En Navas también conoceremos a otros vecinos que han apostado por el pueblo, como Ernesto, quien tras vivir en Cartagena trabajando en la construcción de submarinos, dejó el estrés de la ciudad para fundar el único templo odinista de España, un espacio que rinde culto a dioses nórdicos como Thor. En Turleque (Toledo, con 702 habitantes) vive Jesús, un joven que siempre tuvo claro que su futuro estaba en su pueblo. Tras estudiar ADE en Madrid, regresó para trabajar en un emprendimiento rural que está causando furor entre los agricultores: la primera “lonja digital” en tiempo real para cereales y otros productos del campo. Comenzó como comercial y hoy asesora a agricultores sobre el terreno: analiza cosechas, instala la aplicación y media para lograr contratos justos. “El campo trabaja para alimentar a la ciudad; sin sector primario, la ciudad se muere”, afirma. El proyecto se expande a nivel nacional y ya ha sido reconocido en los Rural Startup Awards 2024. Además, disfrutaremos de la gastronomía y las tradiciones de este bonito pueblo toledano, así como de su entorno natural, con el embalse de Finisterre como uno de sus grandes atractivos.

Cañamares (Cuenca) y Hoya-Gonzalo (Albacete)

Yo me quedo aquí viaja a Cañamares (Cuenca) y Hoya-Gonzalo (Albacete). Nos vamos primero a la capital del mimbre, Cañamares (73 habitantes), donde Luis mantiene viva la tradición de este cultivo. A sus 39 años, él y su hermano Israel son de los pocos mimbreros que quedan en la zona. Desde pequeños también trabajaron el esparto ayudando a su padre, hoy se dedican al mimbre: lo plantan, lo recogen a los tres años y después lo clasifican, atan y cortan de forma manual. Luis nunca se ha planteado vivir en una gran ciudad; siempre tuvo claro que quería continuar con el relevo generacional y apostar por su pueblo. Allí tiene sus amigos y sigue defendiendo un oficio que en muchos lugares se ha perdido. Además, conoceremos a otros vecinos que han dejado la ciudad para apostar por la vida rural, como Isidoro y su familia, recién llegados desde Madrid: ahora teletrabaja para una empresa de Arabia Saudí En Hoya-Gonzalo (593 habitantes) conoceremos a Isabel. Natural de Albacete, trabajó durante años como enfermera en el hospital de la capital albaceteña, en el área de rehabilitación, y en otros centros sanitarios. Un accidente laboral cambió su vida por completo: la explosión de un suero le provocó graves lesiones en la mano, con daños en nervios y tendones. Tuvo que dejar su profesión; en un primer momento, incluso se temió que pudiera perder la mano. A partir de ese momento, Isabel se reinventó y regresó al pueblo de sus padres, Hoya-Gonzalo. Siempre le habían llamado la atención los jabones y, aunque nunca se había formado de manera oficial, comenzó a experimentar por su cuenta. Hace unos años montó su propio laboratorio en el pueblo y emprendió un negocio de cosmética natural. También conoceremos a otros vecinos como Gonzalo, ganadero de vacas del municipio o Pascual, un diseñador de prestigio que está triunfando en el mundo de la moda sin salir de Hoya-Gonzalo.

Cervera de los Montes (Toledo) y Fontanarejo (Ciudad Real)

Yo me quedo aquí viaja a Cervera de los Montes (Toledo) y Fontanarejo (Ciudad Real). En la provincia de Toledo visitamos las localidades vecinas de Cervera de los Montes (495 habitantes) y Navamorcuende (581 habitantes). En la primera, nuestra protagonista, Raquel, ha puesto en marcha su fábrica, donde elabora sus propios torreznos y chicharrones caseros, como los hacía su abuela. La segunda es uno de los muchos pueblos a los que reparte en furgoneta sus productos, ya famosos en toda la comarca. Nacida en Talavera de la Reina, trabajó durante años como comercial en una multinacional, con poco tiempo para disfrutar de sus raíces y de sus caballos, otra de sus pasiones. Hasta que decidió parar y emprender en el pueblo de sus padres. Y no le va nada mal. Además, conoceremos tradiciones y costumbres de ambos municipios, como la de guardar a los santos en casas particulares en Cervera o “El Sopetón” de Navamorcuende. En Fontanarejo (237 habitantes) conoceremos a José Bernardo. A sus 56 años, es la cuarta generación de una saga de carpinteros que ha dado forma al pueblo con sus propias manos. Aprendió el oficio de niño, entre puntillas y virutas, viendo disfrutar a su padre y a su abuelo en el taller familiar. Aunque estudió fuera y probó suerte en Madrid, lo tuvo claro: su futuro estaba en casa. Hoy combina la tradición artesanal con la maquinaria más moderna, sin perder la esencia de siempre. Defiende que el trato cercano con el cliente da sentido a su trabajo. Los encargos no cesan y su taller sigue siendo un referente en la comarca. Además, conoceremos a otros emprendedores, como Benedicta y Augusto, que han regresado al pueblo para dedicarse a la ganadería con vacas de raza Angus.

Cuerva y Carrascosa de Henares

Yo me quedo aquí en esta ocasión viaja a Cuerva (Toledo) y Carrascosa de Henares (Guadalajara). En Cuerva (1260 habitantes), conocemos a Jennifer, quien dejó el ritmo imparable de Barcelona y un despacho de abogados para cambiar el traje por las mallas y una nueva vida rural. Con 43 años, llegó por amor… y se quedó por convicción. Lo que empezó como una visita de fin de semana se convirtió en hogar, familia y vocación. Hoy recorre localidades como Pulgar, Layos, Noez y Totanés llevando baile, pilates y gimnasia activa a mayores y pequeños, evitando que tengan que desplazarse a la ciudad. Madre de dos hijos, defiende que en los pueblos hay oportunidades reales y una comunidad que cuida de los suyos. Además, conoceremos a Esmeralda, que se marchó con 19 años a Madrid, donde vivió dos décadas como fotógrafa, y regresó para tomar el relevo de su padre en el campo. Historias de quienes un día se fueron… y decidieron volver. Historias de quienes lo tienen claro: “Yo me quedo aquí”. En Carrascosa de Henares (149 habitantes), Paqui ha decidido empezar desde cero y emprender en lo que siempre ha sido su pasión. Con 17 años comenzó a trabajar como peluquera en salones de prestigio de Madrid, donde desarrolló su carrera durante más de 15 años, hasta que por amor se trasladó a Carrascosa de Henares. Allí dejó su oficio para trabajar en el bar familiar, aunque siempre con la ilusión de retomarlo, y también pasó por el sector logístico en una empresa del grupo Inditex. Hace unos meses decidió poner en marcha una peluquería itinerante para recorrer los pueblos de la comarca. Desde agosto atiende en distintas localidades, acercando un servicio esencial a vecinos que tienen dificultades para desplazarse. Paqui no solo cuida la imagen; también refuerza la autoestima y el bienestar emocional de sus clientes. Además, conoceremos a otras familias que también han apostado por emprender en el pueblo, como Chari, que regenta el único bar-tienda que existe ahora en Carrascosa.

Tébar (Cuenca) y Albaladejo (Ciudad Real)

Yo me quedo aquí en esta ocasión viaja a Tébar (Cuenca) y Albaladejo (Ciudad Real). En Tébar (293 habitantes), conoceremos a Gustavo, un artesano muy especial, ya que es el único escultor con motosierra a nivel profesional en Castilla-La Mancha. Gustavo recorre España durante todo el año realizando exhibiciones de sus increíbles creaciones en madera y, a pesar de que viaja mucho y ha tenido la posibilidad de vivir en una ciudad, no cambia su pueblo por nada. Allí también ha emprendido con una almazara de aceite, donde produce su propio aceite de oliva. En Tébar es feliz con su familia: su mujer y sus tres hijos, dos mellizos de diez años y una niña de dos. Además, conoceremos a otros vecinos de esta localidad, como Joaquín, un pastor que, a sus 92 años, sigue sacando a sus ovejas a pastar, o Juan, otro vecino que nos contará curiosidades de este pueblo de profunda tradición ganadera. En Albaladejo (987 habitantes), conoceremos a Cristina. Esta madrileña desarrolló su vida profesional en la capital hasta que decidió mudarse a Albaladejo, el pueblo de sus padres, buscando una mejor calidad de vida para sus hijos mellizos de 9 años, uno de ellos sordo de nacimiento. Tras la pandemia, su empresa de logística de asistencia en carretera le permitió teletrabajar desde Albaladejo, gestionando servicios a nivel nacional.Desde allí coordina asistencias en carretera, baterías a domicilio y atiende también a agricultores y vecinos de la zona. Cristina afirma que vivir en el pueblo ha sido la mejor decisión de su vida. Destaca que la tranquilidad, el entorno natural y la ausencia de contaminación han sido claves para la salud de su hijo. Además, viajaremos en el tiempo hasta el siglo XVI con “Albaladejo Siglo de Oro”, una recreación histórica en la que participan casi todos los vecinos de este bonito pueblo.

Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real) y Vara de Rey (Cuenca)

Yo me quedo aquí en esta ocasión viaja a Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real) y Vara de Rey (Cuenca). En Valenzuela de Calatrava (650 habitantes), conoceremos a Ana Cristina, que desde hace tres años es joven ganadera en este pueblo al que siente como su hogar. Además, presume con orgullo de su trabajo y de su vida rural a través de las redes sociales, donde se ha convertido en una auténtica “agroinfluencer”. Ana Cristina cuenta con más de 28.000 seguidores que siguen su día a día en el campo. Criada en una familia de agricultores, siempre ha estado ligada al mundo rural y se formó en producción agropecuaria en Jaén. Tras una experiencia en Alemania en un centro hípico, regresó para continuar formándose y ayudar a su familia. En Valenzuela también descubriremos tradiciones únicas como el “pingorreo” y conoceremos a otros jóvenes que han emprendido en el pueblo, como Alberto, que ha montado su propio taller mecánico. En Vara de Rey (470 habitantes), conocemos a Nuria, una emprendedora que apuesta por un sector poco habitual en el medio rural: la organización de eventos y el trabajo como wedding planner. Nacida en Madrid, regresó al pueblo de origen de su padre, donde pasó los veranos de su infancia, buscando un cambio de vida lejos del ritmo de la capital. Nuria ha creado su propia empresa dedicada a bodas, comuniones, cumpleaños y bautizos, centrando su actividad en pequeñas localidades cercanas, donde la demanda no deja de crecer. Actualmente vive allí con su pareja y sus tres hijas, disfrutando de una vida tranquila en contacto con la naturaleza. Además, conoceremos a Marisa, vecina que tras años como diseñadora de moda en Madrid ha regresado al pueblo para impartir un taller de restauración de muebles.