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Toreros, historia y arte

Temporada 3

Francisco Rivera o como muchos le conocen en los carteles, Paquirri, reconocido por ser un gran matador de toros con aires coléricos. Después de 29 años de que iniciara en la profesión su hijo también llamado Francisco se inició en el gran mundo del toreo.

Curro Vázquez, un andaluz adoptado en Castilla, que llego a este mundo marcado por un destino que le situaba en el firmamento de los artistas.

Los Vázquez, de los mejores toreros de Sevilla, perpetúan a lo largo de los años frente a la maestranza el arte de torear.

Roberto Domínguez, procedente de una de las cunas más importantes de toreros, Valladolid, se convirtió en uno de los grandes en el arte de lidiar reses bravas.

Antonio José Galán, bien conocido entonces por la afición sevillana y también reconocido históricamente por su capacidad para desarrollar sentido en el transcurso de su lidia y también, por su fondo de bravura y nobleza.

Manolo Cortés, el cual, se hizo torero para pasear por los ruedos del mundo, comenzó su carrera en el arte del toreo en su juventud y así, pudo relacionarse con los más grandes del mundillo en esos tiempos.

Sebastián Castella, hijo de padre español y madre polaca, nació en Francia y desde pequeño siempre tuvo gran interés en el mundillo y soñaba con el arte de torear.

Los Mexicanos (Parte I), en esta primera parte hablaremos de la vida en el arte del toreo de: Rodolfo Gaona, Luis Castro "El Soldado", Armillita, Lorenzo Garza, Luis Procuna y Silverio Pérez.

José Antonio Morante Camacho, nació en una localidad sevillana, La Puebla del Río y estreno adolescencia y primera juventud enfundado en un vestido de luces.

La temprana vocación de Antonio Ferrera se desarrolló en Extremadura, donde después también conoció a su maestro José María Manzanares. Los revisteros en aquellos tiempos lo reconocían como un torero largo.

Miguel Ángel Perera, hombre de carácter, firmes convicciones, torero de valores solido e ideas claras, de depurada técnica y emociones largas, el que nunca se rindió y espíritu ganador, así es como se le reconoce a este gran torero.

José Miguel Arroyo o "Joselito", el niño que aun no siendo fáciles sus comienzos, asumió el desafió y dio nombre y estilo a una manera de ser torero basado en la dureza y el realismo.

Pablo Hermoso de Mendoza, uno de los rejoneadores más importante de todos los tiempos, cuya afición por los toros y los caballos empezó gracias a su padre quien lo introdujo en el mundo de la tauromaquia.

El alicantino Luis Francisco Esplá, desde muy temprana edad ya estuvo inmerso en el mundillo taurino por la influencia de padre Paquito Esplá del que recibió los fundamentos técnicos del arte de torear.

César Rincón, nació torero y vivió torero, quizás el mejor torero de Colombia y Sudamérica , cuyo sueño se hizo realidad con grandes leyendas que se sustentaban en las plazas.